A cuidarse de la ola de calor: ¿Qué hacer en caso de insolación?

Luego de que la Dirección Meteorológica emitiera un nuevo aviso de altas temperaturas para la zona central, el llamado de las autoridades es a hidratarse y por, sobre todo, protegerse de los rayos UV.

 

Como ya es sabido, la exposición al sol de forma prolongada puede ocasionar daños en nuestro cuerpo, la aparición de ampollas e intenso dolor. La protección de los rayos UV resulta relevante para evitar la aparición de cáncer a la piel, más aún durante esta época en que las actividades al aire libre aumentan.

La dermatóloga de Clínica Santa María, Dra. Irene Araya, explica que, ante la exposición solar prolongada no protegida de la piel, se pueden producir dos tipos de daños, a corto y a largo plazo. En el caso del corto plazo, la especialista indica que, en la quemadura solar, la intensidad del daño dependerá de la extensión de la piel comprometida.

“Si esta es mayor o igual al 75%, el organismo se comporta como un gran quemado, perdiendo la capacidad de barrera de la piel, lo que produce deshidratación, alteraciones del equilibrio hidroelectrolítico, mayor posibilidad de infecciones entre otras complicaciones, que pueden llevar finalmente a un colapso de todos los sistemas de regulación del individuo y a su muerte”, indica la doctora.

Por otra parte, también explica que el bronceado si bien es considerado “deseable” estéticamente, desde la perspectiva biológica, corresponde a un intento de adaptación del organismo a un medio hostil.

Con respecto al daño a largo plazo, la dermatóloga explica que se puede provocar fotocarcinogénesis, es decir, puede inducir las distintas variedades de cáncer de piel: melanoma y no melanoma. “Además puede inducir fotoenvejecimiento, acelerando los distintos mecanismos de daño que conllevan a un aspecto prematuramente envejecido de la piel”, agrega.

En el caso de insolación, la Dra. Araya entrega pasos a seguir para aliviar el dolor ocasionado por los rayos UV. “lo más importante es bajar la temperatura corporal a través de compresas de agua fría o suero fisiológico en la piel comprometida, además de hidratar al paciente para reponer la pérdida de fluido”, explica.

Entre algunas recomendaciones, resulta fundamental el uso de protector solar, con especial énfasis en zonas más sensibles como el cuello, las orejas, parte trasera de las rodillas, entre otros. Además, se aconseja el consumo de abundante líquido, el uso de sombreros y ropa ligera que cubra una mayor parte del cuerpo.

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