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Jugar en familia: Una forma entretenida de cuidar y sanar

  • El programa Aprender en Familia de Fundación CAP, menciona diferentes ventajas que conlleva incluir a todos los miembros del hogar en los juegos, como desarrollar habilidades, aprender cosas nuevas, compartir, desconectarse y mucho más.

El juego una de las actividades más importantes durante las distintas etapas de la vida. Jugando lo pasamos bien y disfrutamos, siendo este su propósito fundamental. En los primeros años de vida, el juego es un impulso primario, vital y gratuito, que lleva a conocer el mundo, explorarlo y dominarlo.

Además, permite distraerse y pasarlo bien, algo muy importante en estos tiempos de emergencia sanitaria, ya que el solo hecho de jugar es un proceso sanador para todas las personas. Además de esto, jugar permite desarrollar múltiples funciones, principalmente en los niños y niñas, pero también en los adultos.

El programa Aprender en Familia de Fundación CAP, señala una serie de beneficios de jugar constantemente con los más pequeños del hogar.

  1. Jugando desarrollamos habilidades. En los juegos las cosas adoptan formas, valores y significados diferentes a los que tienen en la realidad y esto posibilita transportarse del aquí y ahora a otros espacios en los que pueden enfrentar y superar miedos, ganarle al enemigo, lograr sus sueños, expresar sus emociones, etc.
  2. Nos sentimos cerca de las personas que queremos. Jugar en familia permite que todos sus miembros compartan un tiempo distinto, en el que se olvidan los quehaceres domésticos, las tensiones del trabajo, la carga académica.
  3. Compartimos con otros/as lo que nos pasa y lo que sentimos. Los niños juegan con las cosas que les pasan en su vida diaria y los adultos nos podemos sumar a esos juegos expresando también lo que estamos sintiendo y buscando en conjunto alternativas para resolverlo.
  4. Aprendemos cosas del mundo. Mientras juegan y se divierten, se puede aprovechar de potenciar la enseñanza de hábitos (construir en conjunto reglas para la cuarentena), estimulación del lenguaje (jugar al bachillerato, hacer la lista de las compras), memoria (jugar a recordar las fechas de cumpleaños de los familiares o las comidas favoritas de cada uno), entre otros.
  5. El juego ayuda a niños, niñas y adultos a desconectarse. Permite desligarse, por un rato, de las exigencias y problemas cotidianos, funciona como un calmante que reduce el estrés y a nivel cerebral ayuda a que se liberen hormonas que generan felicidad y bienestar (endorfinas).
  6. Nos ayuda a conectar nuestro pensamiento con las emociones y con las sensaciones del cuerpo. Cuando jugamos activamos las distintas áreas de nuestro ser. Se manifiestan inmediatamente diferentes emociones, nuestro cuerpo adopta posturas distintas a las habituales, aunque el juego no exija actividad física, el cuerpo responde y nuestro pensamiento comienza a operar poniendo en marcha las diferentes funciones cerebrales.

En este tiempo de cuarentena son los padres, madres, abuelos, cuidadores, etc., quienes se tienen que preocupar por el bienestar emocional y físico de los niños y niñas que tienen a cargo.  Esto se transforma en un gran desafío que pone a prueba a los adultos. Fundación CAP  invita a recordar que una actividad que puede ser muy útil en estos momentos y que tendemos a restarle importancia. Se tiene que asegurar espacios de juego y entretención para los niños, niñas y como familia.

 

Acerca del programa “Aprender en Familia”

El programa “Aprender en Familia”, creado y desarrollado por Fundación CAP, ha beneficiado a cerca de 40 mil estudiantes y sus familias, de un total de 124 establecimientos educacionales, abarcando desde salas cuna y jardines infantiles públicos hasta liceos, ubicados en las regiones de Atacama, Coquimbo, Metropolitana y del Biobío. Su principal desafío es potenciar el aprendizaje, desarrollo y bienestar de los párvulos y de los estudiantes, involucrando a los padres y/o apoderados en su proceso educativo y fortaleciendo la alianza Familia-Escuela/Jardín. Es un programa único en Chile y contempla el trabajo sistemático en tres áreas: Vincular al establecimiento educacional con las familias, capacitar a apoderados para potenciar sus habilidades parentales y fortalecer las redes de apoyo.

 

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